Lo que la naranja esconde
La Naranja/ una fruta llena de secretos
Lo que la naranja esconde
Muy pocas veces uno piensa detenidamente en las cosas que ve. Pocas veces se observa lo que está a nuestro alrededor. Menos cuando se trata de una fruta pequeña que lleva consigo una historia, sus cualidades y beneficios.
Era de noche cuando mi madre, Marietta Moreno, se sorprendió al pedirle una descripción de la naranja. “¿De la naranja?” me preguntó con tono de curiosidad, convirtiendo su mirada en un gran signo de interrogación. Ella siempre está atenta a las cosas, pensando en cómo Dios pudo hacer tantas maravillas; pero ese día la tomé desprevenida. Se sentó en mi cama y se imaginó la fruta: “La naranja es una de las frutas más deliciosas. Me gusta más la madura y cuando pienso en ella, se me activan las papilas gustativas, porque su jugo es dulce con un toquecito ácido (no mucho) que la hace exquisita.”
“Por dentro es jugosa, con un olor que sigue siendo ácido pero dulzón. Está llena de semillas, redondas, no tan pequeñas”, dije yo, el día anterior, en un ejercicio en clase cuando tuvimos la oportunidad de mirar, coger y saborear la fruta. “De olor fuerte, un poco ácido bastante penetrante. Sabe amarga”.
En un principio entendí mal la tarea y llevé a la clase papaya picada. ¿Cómo podía describirla por completo si ya no estaba entera? Recorrí la Universidad y encontré a mi naranja. Se me presentó como si estaba esperando por mí para que su historia fuera contada. Era una fruta muy redonda, bastante liza que cabía en la palma de mi mano. De color amarillo con manchas verdes, ya que le faltaba madurar. Parecía golpeada ya que le encontré una mancha café en su “pancita”; definitivamente, una naranja Ecuatoriana.
Eduardo Luzcátegui, profesional en agronomía y zootecnia, cuenta que nuestras naranjas son un poco manchadas y golpeadas. Esto se debe a que para cosecharla, solo se les sacude del árbol esperando a que caigan; no se utilizan las máquinas cosechadoras como en otros países, la cual sube y baja a la persona del árbol para coger el producto. Todo me contó como sino fuera una sorpresa, como algo obvio que se utilice maquinaria en los sembríos. Después, con un poco de malestar en su rostro y refiriéndose a las variedades de naranja, me dijo, “como aquí en el país no somos muy exigentes, se popularizó el uso de la naranja ácida”.
Su historia
Los cítricos se originaron hace unos 20 millones de años en el sudeste asiático; desde ese momento han sufrido modificaciones y de las mutaciones han nacido nuevas variedades de naranjas. Se dispersaron gracias a los grandes movimientos migratorios. Hacia el siglo X, los árabes introdujeron limoneros y naranjos amargos (naranja agria) en la región mediterránea, pero se utilizaban como decoración en los jardines por su belleza y el aroma de sus flores. Así me contaba mi madre, como si estuviera soñando despierta, “el olor de la naranja es fuerte y me invita a tomarla. Donde se cultiva la naranja da un perfume extraordinario y eso ya me hace saber cómo es su fruto”. Los comerciantes genoveses incorporaron la naranja dulce en el siglo XV.
La naranja dulce
“Las verdaderas naranjas”, según Luzcátegui, “desarrolladas para consumo humano, son otra cosa”. Mientras las saboreaba en su mente me contó que son sin semillas y sin ácido. La dulzura de la naranja depende de la variedad de planta y de la luz solar, ya que ella es la responsable de transformar los ácidos en azúcares. Las zonas con mucho sol dan naranjas más dulces que las zonas nubladas. Por ejemplo: la naranja de Galápagos es muy dulce debido a la duración del día (más largo), pero, lamentablemente, no se explota su producción.
En Ecuador no existen sembríos grandes de naranja. La naranja tradicional de la que se habla aquí en el país es la de Balsapamba, una zona baja de Bolívar, camino a Milagro. Éste sitio es aún más bajo que el Valle del Chota y está lleno de naranjas. Una alternativa increíble a futuro aquí en Ecuador podría ser la producción de naranja de calidad, no la que estamos acostumbrados a cosechar. Por estar en la línea Ecuatorial, donde el clima es cálido, los naranjos crecerían de la mejor manera.
Luzcátegui me contó, con cara de impresión, que en Israel existen de las mejores naranjas del mundo y, con expresión de gusto, comenta que no tienen semillas y son muy agradables a la vista. Además, para comercializarlas, les exigen un trato especial: después de lavarlas con un cepillo y detergente, les dan un baño de cera, entonces se ven de un color amarillo intenso.
En el arte
“La veo y la asocio con lo cálido, colores cálidos, trópico, la playa”, dice mi madre, que es pintora. Francisco Villareal, pintor, me habla sobre sus bodegones. Dice sobre cómo recalcar a la naranja en una pintura por el uso del color amarillo en ella, ya que es un color fuerte que hay que mezclarlo bien para dar la tersura, suavidad y brillo característicos de esta fruta. “La corteza es porosa y tersa; cuando se la muerde es un tanto amarga y ácida”, dice mi mamá.
Sus variedades
Las variedades más comunes de naranja son: naranjas amargas, dulces y la mandarina. A más de ser comestible, de la naranja se extraen 3 aceites esenciales: la esencia de naranja, de la cáscara del fruto para hacer aromatizantes, el segundo se llama petigrain, extraído de las hojas y pequeñas ramas del naranjo para utilizar en la perfumería, y por último el neroli, sacado sólo de las flores para hacer aromatizantes y perfumería.
Su cultivo
El naranjo crece en muchas condiciones de tierra, pero crece mejor en un tipo de suelo intermedio, ni muy seco ni pantanoso. Se da desde el clima subtropical al tropical y se produce más en zonas húmedas. Además, la planta necesita mucho abono. Generalmente crece hasta una altura de 6 metros, máximo 10 metros y está llena de hojas ovaladas de tamaño mediano. Las flores que crecen en el naranjo se llaman azahar y son blancas y muy perfumadas, que llenan de una deliciosa fragancia a todo el cultivo.
La ciencia en los cultivos no se queda atrás. Aquí, en el valle de Tumbaco, existen plantas de naranja injertadas. Estas tienen dos ventajas principales: se acorta el tiempo de inicio de producción del fruto y se achica el tamaño del árbol, lo cual ayuda mucho en la cosecha.
Su producción
El principal productor de naranja es Brasil, con el 30% de la cosecha mundial. Otros países productores son: Estados Unidos, México, China, España, India, Egipto, Irán, Italia y Pakistán. Aunque mucha de la naranja aquí en Ecuador sea importada desde Perú, Chile y Miami, en el año 2000, la superficie cosechada de naranja (en fruta fresca) fue de 39,86 miles de hectáreas. Según el último Censo Nacional Agropecuario (2002), los cultivos que, a nivel nacional aportaron con mayor volumen a la producción y, por ende, contribuyeron con un peso importante en la formación del PIB agropecuario fueron: banano, caña de azúcar, arroz, palma africana, maíz duro seco, plátano, papa, naranja, soya, palmito, yuca y mango. En el 2004 la mayor cosecha de naranja de la sierra se dio en Bolívar con 10,329 hectáreas. Entre la costa, oriente y región insular, la mayor cosecha del 2004 se dio en Manabí con 5,612 hectáreas seguida, casi a la par, con Los Ríos y sus 5,600 hectáreas de cosecha.
Su valor nutricional, curativo y preventivo
Mi madre lo había pensado largo ya. Yo seguía tomando nota, pero tenía tanto que decirme de la naranja, que mi mano no podría aguantar más. “Sólo una última cosa”, me dijo, “me sorprende sentir su jugo de sabor neutro, ni tan dulce ni tan ácido. Pienso, además, que tomo vitamina C pura; es una fuente de vitaminas”.
En el siglo XX se descubrieron las ventajas y virtudes de la vitamina C, pues es un remedio excelente para el escorbuto (enfermedad que sufrían los marineros debido a falta de vitaminas y que se caracterizada por la debilidad general). La naranja, al poseer vitamina C en grandes cantidades, ayudó a todos esos marineros a continuar sus travesías. Además, la naranja es una fuente de riqueza que nos da otras vitaminas necesarias para nuestra salud: vitamina A, E, B1 y B2.
La naranja resulta una fruta muy completa, de lo cual nunca nos damos cuenta cuando vemos una en el supermercado. Es rica en potasio, calcio, fibra y fósforo. La naranja tiene propiedades diuréticas y antirraquíticas. Nancy Castro, especialista en alimentos y nutrición, comenta que es recomendable que los niños consuman naranja ya que ayuda al déficit de hierro en el organismo. Con entusiasmo y haciendo énfasis me explicó que el hierro más la vitamina C, hace que éste se absorba mucho mejor. Además, cuenta que la naranja previene enfermedades infecciosas en las vías urinarias, ya que el consumo de vitamina E ayuda a conllevar esto, en especial en los niños, porque cambia su nivel de ph; “para mí, en la parte de salud, es lo mejor que hay”, me dijo.
La naranja fortalece las defensas generales de nuestro organismo, mejora la cicatrización de heridas, alivia las encías sangrantes, es excelente para combatir problemas circulatorios y su consumo resulta realmente positivo para los diabéticos tipo 1, ya que previene una hipoglicemia. Deben tomarse al menos dos vasos grandes por día para estimular mejor al sistema nervioso y combatir las convulsiones nerviosas, jaquecas, calambres e insomnio. La naranja es tan completa en sus características curativas que el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos atribuye al consumo de zumos de naranja la reducción de cánceres de estómago en los últimos años en este país.
La naranja madura es mucho mas nutritiva ya que la mayor parte del ácido ha sido transformado en azúcar de fácil digestión. Además, no engorda ya que contiene solamente 70 calorías y su consumo facilita la metabolización de las grasas y reduce los niveles de colesterol.
Cuando comencé haciendo esta investigación nunca pensé que mi naranja escondería tantos beneficios. Las palabras de mi madre retumban en mi cabeza: “me gusta degustarla gajo por gajo cuando está madura. Tiene un olor fuerte. Su textura es como el de una pelotita que te invita a darle masajes. Me gusta suavizarla para que salga mejor el jugo”, porque esa “pelotita” tersa y suave es la que me cautivó en la bodega de la cocina de la Universidad; la que me llevó a terminar su historia.
Lo que la naranja esconde
Muy pocas veces uno piensa detenidamente en las cosas que ve. Pocas veces se observa lo que está a nuestro alrededor. Menos cuando se trata de una fruta pequeña que lleva consigo una historia, sus cualidades y beneficios.
Era de noche cuando mi madre, Marietta Moreno, se sorprendió al pedirle una descripción de la naranja. “¿De la naranja?” me preguntó con tono de curiosidad, convirtiendo su mirada en un gran signo de interrogación. Ella siempre está atenta a las cosas, pensando en cómo Dios pudo hacer tantas maravillas; pero ese día la tomé desprevenida. Se sentó en mi cama y se imaginó la fruta: “La naranja es una de las frutas más deliciosas. Me gusta más la madura y cuando pienso en ella, se me activan las papilas gustativas, porque su jugo es dulce con un toquecito ácido (no mucho) que la hace exquisita.”
“Por dentro es jugosa, con un olor que sigue siendo ácido pero dulzón. Está llena de semillas, redondas, no tan pequeñas”, dije yo, el día anterior, en un ejercicio en clase cuando tuvimos la oportunidad de mirar, coger y saborear la fruta. “De olor fuerte, un poco ácido bastante penetrante. Sabe amarga”.
En un principio entendí mal la tarea y llevé a la clase papaya picada. ¿Cómo podía describirla por completo si ya no estaba entera? Recorrí la Universidad y encontré a mi naranja. Se me presentó como si estaba esperando por mí para que su historia fuera contada. Era una fruta muy redonda, bastante liza que cabía en la palma de mi mano. De color amarillo con manchas verdes, ya que le faltaba madurar. Parecía golpeada ya que le encontré una mancha café en su “pancita”; definitivamente, una naranja Ecuatoriana.
Eduardo Luzcátegui, profesional en agronomía y zootecnia, cuenta que nuestras naranjas son un poco manchadas y golpeadas. Esto se debe a que para cosecharla, solo se les sacude del árbol esperando a que caigan; no se utilizan las máquinas cosechadoras como en otros países, la cual sube y baja a la persona del árbol para coger el producto. Todo me contó como sino fuera una sorpresa, como algo obvio que se utilice maquinaria en los sembríos. Después, con un poco de malestar en su rostro y refiriéndose a las variedades de naranja, me dijo, “como aquí en el país no somos muy exigentes, se popularizó el uso de la naranja ácida”.
Su historia
Los cítricos se originaron hace unos 20 millones de años en el sudeste asiático; desde ese momento han sufrido modificaciones y de las mutaciones han nacido nuevas variedades de naranjas. Se dispersaron gracias a los grandes movimientos migratorios. Hacia el siglo X, los árabes introdujeron limoneros y naranjos amargos (naranja agria) en la región mediterránea, pero se utilizaban como decoración en los jardines por su belleza y el aroma de sus flores. Así me contaba mi madre, como si estuviera soñando despierta, “el olor de la naranja es fuerte y me invita a tomarla. Donde se cultiva la naranja da un perfume extraordinario y eso ya me hace saber cómo es su fruto”. Los comerciantes genoveses incorporaron la naranja dulce en el siglo XV.
La naranja dulce
“Las verdaderas naranjas”, según Luzcátegui, “desarrolladas para consumo humano, son otra cosa”. Mientras las saboreaba en su mente me contó que son sin semillas y sin ácido. La dulzura de la naranja depende de la variedad de planta y de la luz solar, ya que ella es la responsable de transformar los ácidos en azúcares. Las zonas con mucho sol dan naranjas más dulces que las zonas nubladas. Por ejemplo: la naranja de Galápagos es muy dulce debido a la duración del día (más largo), pero, lamentablemente, no se explota su producción.
En Ecuador no existen sembríos grandes de naranja. La naranja tradicional de la que se habla aquí en el país es la de Balsapamba, una zona baja de Bolívar, camino a Milagro. Éste sitio es aún más bajo que el Valle del Chota y está lleno de naranjas. Una alternativa increíble a futuro aquí en Ecuador podría ser la producción de naranja de calidad, no la que estamos acostumbrados a cosechar. Por estar en la línea Ecuatorial, donde el clima es cálido, los naranjos crecerían de la mejor manera.
Luzcátegui me contó, con cara de impresión, que en Israel existen de las mejores naranjas del mundo y, con expresión de gusto, comenta que no tienen semillas y son muy agradables a la vista. Además, para comercializarlas, les exigen un trato especial: después de lavarlas con un cepillo y detergente, les dan un baño de cera, entonces se ven de un color amarillo intenso.
En el arte
“La veo y la asocio con lo cálido, colores cálidos, trópico, la playa”, dice mi madre, que es pintora. Francisco Villareal, pintor, me habla sobre sus bodegones. Dice sobre cómo recalcar a la naranja en una pintura por el uso del color amarillo en ella, ya que es un color fuerte que hay que mezclarlo bien para dar la tersura, suavidad y brillo característicos de esta fruta. “La corteza es porosa y tersa; cuando se la muerde es un tanto amarga y ácida”, dice mi mamá.
Sus variedades
Las variedades más comunes de naranja son: naranjas amargas, dulces y la mandarina. A más de ser comestible, de la naranja se extraen 3 aceites esenciales: la esencia de naranja, de la cáscara del fruto para hacer aromatizantes, el segundo se llama petigrain, extraído de las hojas y pequeñas ramas del naranjo para utilizar en la perfumería, y por último el neroli, sacado sólo de las flores para hacer aromatizantes y perfumería.
Su cultivo
El naranjo crece en muchas condiciones de tierra, pero crece mejor en un tipo de suelo intermedio, ni muy seco ni pantanoso. Se da desde el clima subtropical al tropical y se produce más en zonas húmedas. Además, la planta necesita mucho abono. Generalmente crece hasta una altura de 6 metros, máximo 10 metros y está llena de hojas ovaladas de tamaño mediano. Las flores que crecen en el naranjo se llaman azahar y son blancas y muy perfumadas, que llenan de una deliciosa fragancia a todo el cultivo.
La ciencia en los cultivos no se queda atrás. Aquí, en el valle de Tumbaco, existen plantas de naranja injertadas. Estas tienen dos ventajas principales: se acorta el tiempo de inicio de producción del fruto y se achica el tamaño del árbol, lo cual ayuda mucho en la cosecha.
Su producción
El principal productor de naranja es Brasil, con el 30% de la cosecha mundial. Otros países productores son: Estados Unidos, México, China, España, India, Egipto, Irán, Italia y Pakistán. Aunque mucha de la naranja aquí en Ecuador sea importada desde Perú, Chile y Miami, en el año 2000, la superficie cosechada de naranja (en fruta fresca) fue de 39,86 miles de hectáreas. Según el último Censo Nacional Agropecuario (2002), los cultivos que, a nivel nacional aportaron con mayor volumen a la producción y, por ende, contribuyeron con un peso importante en la formación del PIB agropecuario fueron: banano, caña de azúcar, arroz, palma africana, maíz duro seco, plátano, papa, naranja, soya, palmito, yuca y mango. En el 2004 la mayor cosecha de naranja de la sierra se dio en Bolívar con 10,329 hectáreas. Entre la costa, oriente y región insular, la mayor cosecha del 2004 se dio en Manabí con 5,612 hectáreas seguida, casi a la par, con Los Ríos y sus 5,600 hectáreas de cosecha.
Su valor nutricional, curativo y preventivo
Mi madre lo había pensado largo ya. Yo seguía tomando nota, pero tenía tanto que decirme de la naranja, que mi mano no podría aguantar más. “Sólo una última cosa”, me dijo, “me sorprende sentir su jugo de sabor neutro, ni tan dulce ni tan ácido. Pienso, además, que tomo vitamina C pura; es una fuente de vitaminas”.
En el siglo XX se descubrieron las ventajas y virtudes de la vitamina C, pues es un remedio excelente para el escorbuto (enfermedad que sufrían los marineros debido a falta de vitaminas y que se caracterizada por la debilidad general). La naranja, al poseer vitamina C en grandes cantidades, ayudó a todos esos marineros a continuar sus travesías. Además, la naranja es una fuente de riqueza que nos da otras vitaminas necesarias para nuestra salud: vitamina A, E, B1 y B2.
La naranja resulta una fruta muy completa, de lo cual nunca nos damos cuenta cuando vemos una en el supermercado. Es rica en potasio, calcio, fibra y fósforo. La naranja tiene propiedades diuréticas y antirraquíticas. Nancy Castro, especialista en alimentos y nutrición, comenta que es recomendable que los niños consuman naranja ya que ayuda al déficit de hierro en el organismo. Con entusiasmo y haciendo énfasis me explicó que el hierro más la vitamina C, hace que éste se absorba mucho mejor. Además, cuenta que la naranja previene enfermedades infecciosas en las vías urinarias, ya que el consumo de vitamina E ayuda a conllevar esto, en especial en los niños, porque cambia su nivel de ph; “para mí, en la parte de salud, es lo mejor que hay”, me dijo.
La naranja fortalece las defensas generales de nuestro organismo, mejora la cicatrización de heridas, alivia las encías sangrantes, es excelente para combatir problemas circulatorios y su consumo resulta realmente positivo para los diabéticos tipo 1, ya que previene una hipoglicemia. Deben tomarse al menos dos vasos grandes por día para estimular mejor al sistema nervioso y combatir las convulsiones nerviosas, jaquecas, calambres e insomnio. La naranja es tan completa en sus características curativas que el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos atribuye al consumo de zumos de naranja la reducción de cánceres de estómago en los últimos años en este país.
La naranja madura es mucho mas nutritiva ya que la mayor parte del ácido ha sido transformado en azúcar de fácil digestión. Además, no engorda ya que contiene solamente 70 calorías y su consumo facilita la metabolización de las grasas y reduce los niveles de colesterol.
Cuando comencé haciendo esta investigación nunca pensé que mi naranja escondería tantos beneficios. Las palabras de mi madre retumban en mi cabeza: “me gusta degustarla gajo por gajo cuando está madura. Tiene un olor fuerte. Su textura es como el de una pelotita que te invita a darle masajes. Me gusta suavizarla para que salga mejor el jugo”, porque esa “pelotita” tersa y suave es la que me cautivó en la bodega de la cocina de la Universidad; la que me llevó a terminar su historia.
